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RONCAR, ¿UN VERDUGO “SILENCIOSO”?

MD Ipsae Edith Melgoza Toral

 

La verdad es algo que, como refieren muchos dichos, tarde o temprano sale a la luz, hay cuestiones que no se pueden ocultar, tal es el caso de roncar; no sólo es un síntoma incómodo que puede ser descubierto en el momento social más inoportuno, también es un síntoma requerido para diagnosticar síndrome de apnea obstructiva del sueño (SAOS).

 

Roncar y el SAOS son patologías causadas por una obstrucción dinámica y repetitiva de la orofaringe, entiéndase como una interrupción parcial o total del flujo respiratorio durante el sueño. Además, están asociados a múltiples patologías de alta mortalidad (el ronquido en menor medida). Por lo tanto, el SAOS se asocia no sólo a enfermedades como: infartos coronarios, infartos cerebrales, insuficiencia cardiaca congestiva, fibrilación auricular, hipertensión y diabetes; también es causante de somnolencia diurna, accidentes automovilísticos y deterioro de la calidad de vida. En investigaciones realizadas se le ha asociado también con el incremento en la frecuencia de cáncer de tumores sólidos.

 

La prevalencia se ha duplicado en esta última década, por esto, el SAOS se ha convertido en un problema de salud pública en México, por la asociación directa con la obesidad y junto a las principales causas de muerte en México: enfermedades cardiovasculares, cerebro-vasculares, diabetes, hipertensión y accidentes automovilísticos. De acuerdo con el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias se estima que entre 1% y 3% de todos los niños, 2.2% de las mujeres y 4.4% de los hombres >40 años padecen SAOS, esto es un aproximado, por supuesto.

 

Gracias a la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición de Medio Camino 2016 (ENSANUT2016) ya sabemos que 7 de cada 10 mexicanos padecen sobrepeso u obesidad, y éstas son factores de riesgo modificables para SAOS, ipso facto, cada vez habrá más personas en riesgo de SAOS, específicamente, según ENSANUT2016, 27.8% de la población mexicana está en riesgo.

 

En México, más del 90% de las personas con SAOS no están diagnosticadas, —¡esta cifra es enorme!— significa que muchísimas personas viven su vida diaria siendo roncadoras anónimas (conocidas por sus seres allegados), despertando cansadas, somnolientas durante todo el día, durmiéndose a cada oportunidad de sosiego que encuentran, o peor, en su automóvil arriesgándose a causar/vivir un accidente automovilístico, con riesgo de tener una enfermedad crónica como hipertensión sin saberlo (puede no dar síntomas), o incluso, empeorando diariamente cualquiera de las enfermedades previamente enumeradas.

Es evidente que deben tomarse acciones preventivas ante este panorama. Se tiene en cuenta que únicamente profesionales que trabajan en clínicas del sueño, neumólogos o personal médico puede dar un diagnóstico de certeza que requiere análisis de diferentes estudios de sueño y aplicación de polisomnografía (entre otros); mencionaré únicamente uno de los parámetros clínicos usados como herramienta para su clasificación: el índice de apnea-hipopnea, que se utiliza para evaluar la gravedad del SAOS en función del número total de ceses completos (apneas) y obstrucciones parciales (hipopneas) de la respiración que ocurren durante una hora de sueño. Por definición, estas pausas en la respiración deben durar al menos 10 segundos. Las hipopneas, además, deben estar asociadas con una disminución en los niveles de oxígeno en la sangre en un 3-4% o con un despertar brusco del sueño.

 

• Normal: <5 eventos por hora (e/h)

• Apnea del sueño leve: 5-14.9 e/h

• Apnea del sueño moderada: 15-29.9 e/h

• Apnea del sueño severa: ≥30 e/h

 

Actualmente, el algoritmo de tratamiento de acuerdo a la Academia Americana de Medicina del Sueño establece que, después del diagnóstico de SAOS, se debe dar educación detallada sobre el SAOS e higiene del sueño, esto incluye por supuesto todas las medidas necesarias para disminución de peso en obesidad; después sugerir el tratamiento de primera línea para SAOS que es, ampliamente, el más aceptado: el aparato de presión positiva continua de las vías respiratorias nasales (CPAP). Como segunda línea de tratamiento, en caso de no aceptar el CPAP, las terapias alternativas en orden progresivo son:

 

1. Terapia de comportamiento (por ejemplo, posicionamiento al dormir).

 

2. Dispositivos orales, los cuales deben cumplir con requisitos específicos para cada paciente de acuerdo a su salud bucal, articulación temporomandibular, oclusión dental y demás estructuras orales asociadas que causen el bloqueo orofaríngeo.

3. Procedimientos quirúrgicos que pueden incluir: ablación de tejidos blandos como uvulopalatofaringoplastia, procedimientos retrolinguales como glossectomía/lingualplastia, reducción de la base de la lengua hioepiglotoplastia, etc.

 

4. Terapias adyuvantes con tratamiento médico de otras comorbilidades.

 

Sin contar el tratamiento quirúrgico, todos los anteriores pueden no tener resultados inmediatos y obtener resultados no satisfactorios; entonces, ¿qué nos queda? Afortunadamente, la ciencia siempre nos respalda; Woodson, et al., un grupo de investigadores de SAOS, mencionaron que, aunque el CPAP es un tratamiento de primera línea para SAOS, su uso a largo plazo no es óptimo; a los 6 meses de tratamiento en pacientes con poca adherencia a éste, tiene una eficacia de sólo 39-50%. Los investigadores en su estudio prospectivo STAR (por sus siglas en inglés), trabajaron por medio de estimulación eléctrica del nervio craneal hipogloso, propuesta que posteriormente fue aprobada por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en 2014 para el tratamiento de SAOS moderada y grave en adultos.

 

Sus resultados a corto plazo fueron favorables con una tasa de éxito del 66% basado en las medidas de referencia del índice de apnea-hipopnea; durante el primer año se normalizaron, además de cumplir los otros objetivos secundarios del estudio.

En el seguimiento a tres años del estudio STAR, se mantuvieron las medidas objetivas de calidad de vida, tanto respiratoria como la medida subjetiva de calidad de vida. La estimulación del hipogloso resultó en un tratamiento exitoso y apropiado a largo plazo para SAOS.

 

El sueño es un pilar fundamental; es indispensable para la salud física y mental. Todos los esfuerzos que realicemos para un sueño de calidad, se verán reflejados de manera directamente proporcional en nuestra calidad de vida. Los instigo, roncadores anónimos, a que no perpetúen este síntoma, pues no es sólo socialmente incómodo, éste puede llegar a afectar su salud de manera irónicamente “silenciosa”.

Referencias

 

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https://www.inspiresleep.com/for-healthcare-professionals/our-technology/ [revisado enero 2018]

 

Baez C. En México, los trastornos del sueño son un problema de salud pública, Sin Embargo, [9 abril, 2017] disponible en:

http://www.sinembargo.mx/09-04-2017/3187232 [revisado enero 2018]

 

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