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El arte mortal de la belleza geisha (época del Edo)

MD Ipsae Edith Melgoza Toral

 

Históricamente, la humanidad siempre ha tenido el impulso narcisista de poseer la belleza y no sólo de admirarla —independientemente del medio cultural o social— estimulando los estándares para llevarla hasta su expresión más exagerada, antinatural y a veces hasta perjudicial para la salud; ¿hasta dónde hemos sido capaces de llevar ese superfluo deseo de un mundo flotante de fantasía hedonista extraterrenal?.... ni más ni menos que hasta la muerte.

 

La cultura japonesa es reconocida por su forma única de arraigarse a sus antiguas tradiciones, por ejemplo, la manera en que convierten rituales de la vida diaria en un arte en busca de la perfección que atrapa a todo aquel que pone atención en la belleza de la cotidianeidad. Todos los siglos de perfeccionamiento en el arte de la belleza y lo que implica no son en vano, es uno de los lujos de los que, junto a los placeres del exceso y la vanidad, sólo quienes poseen el poder adquisitivo pueden disfrutar.

 

Uno de los secretos más emblemáticos de Japón son las geishas, sólo hasta esta época moderna es que el mundo occidental ha podido entrar en el exclusivo Gion, distrito de Kyoto, donde, desde la época del Edo, se encuentran las mejores ochaya (casas de té) que ofrecen el entretenimiento a cargo de las geishas más cotizadas de Japón, —especialmente en Gion Kobu (alta sociedad de Gion)— diestras como las mejores anfitrionas de veladas memorables de música tocada por su shamisen, danza, alcohol, juegos de mesa y, por supuesto, la ceremonia del té.

 

Uno de los ritualismos más admirados y que mayormente atrapa nuestra atención es su proceso de maquillaje; en primer lugar, se aplica en la piel bintsuke-abura (especie de aceite), luego un polvo blanco se mezcla con agua en una pasta y se aplica con un cepillo de bambú del cuello hacia arriba cubriendo también la cara y pecho con dos o tres áreas no blanqueadas (formando una W o V) en la nuca —área tradicionalmente erótica—. Después, una esponja mezcla la base y elimina el exceso; a continuación, los ojos y las cejas se dibujaban —con carbón en épocas antiguas— acentuando los bordes de los ojos, una maiko (aprendiz de geisha) también se aplicaba rojo alrededor de sus ojos.

 

Los labios se pintaban con un pincel pequeño remojado en color derretido en agua, después añadían azúcar cristalizado para darles brillo; rara vez pintaban ambos labios. Para una maiko en su primer año, el labio inferior era coloreado en parte y el superior se dejaba blanco, después de ese año el labio superior sí se coloreaba —en su última etapa de entrenamiento a veces coloreaban sus dientes negros—. Las geishas coloreaban completamente el labio superior y el inferior sólo dibujaba una franja curva que no sigue la forma del labio para crear una ilusión de capullo de flor.

 

Toda la belleza y los privilegios de los cuales pudieran gozar eran pasajeros, ya que el polvo para maquillar su cara blanca era hecho de keifun (cloruro de mercurio) y empaku (plomo blanco). Las geishas y las esposas de samuráis (guerrero japonés), que tenían acceso al lujo del maquillaje, morían lentamente por el envenenamiento acumulativo de estos metales llegando a la “locura” por su neurotoxicidad, con múltiples sintomatologías renales, hepáticas, óseas y dermatológicas —como las principales de muchos otros síntomas—.

 

Haber sido una niña de una okiya (casa de geishas) distinguida con la oportunidad de convertirse en maiko para aprender a ser geisha era una ocupación muy digna y envidiable, el poder llegar a ser una mujer independiente económicamente en épocas anteriores al siglo XX suena a ficción, pero de haber conocido el precio de su oficio, ¿lo habrían pagado? ¿aún arriesgamos nuestro bien más necesario que es la salud por conseguir el punto más codiciado de la belleza y la perfección?

Referencias

 

1. Nakashima T, Matsuno K y Matsushita T. Lifestyle-Determined Gender and Hierarchical Differences in the Lead Contamination of Bones from a Feudal Town of the Edo Period. J Occup Health, 2007; 49:134-139.

 

2. WHO. Lead poisoning and health, WHO media centre, [Reviwed september 2016] 2016; Disponible en: http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs379/en/ [Revisado mayo 2017].

 

3. Spacey J. Geisha: A Day in The Life, Japan Talk, [February 10, 2015] Disponible en: http://www.japantalk.com/jt/new/geisha [Revisado mayo 2017]

 

4. Barua Z. The Japanese Geisha, New Histories The free online History magazine, [January 19, 2010] VOLUME 1 ISSUE 2 - WOMEN + GENDER, Disponible en: http://newhistories.group.shef.ac.uk/wordpress/wordpress/thejapanesegeisha/ [Revisado mayo 2017]

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